El Hogar de la Virgen del Carmen, de la ciudad de La Rioja, abraza y custodia la vida de niñas y adolescentes. Desde hace más de 10 años, sus puertas se abrieron para recibir a jóvenes que estudian una carrera terciaria o universitaria en los centros educativos de la ciudad, preparando su corazón y su inteligencia para ayudar a los demás. Quieren ser profesionales capacitadas pero ante todo personas que buscan el bien de otras personas. Actualmente hay 7 jóvenes que viven allí y comparten distintos momentos de sus jornadas con las religiosas y niñas del lugar.

Hna. Antonella Maciel entrevista a estudiantes de la Universidad Nacional de La Rioja

¿Cómo llegaste al Hogar?

  • Llegué al hogar por casualidad, preguntándole a una amiga si sabía dónde alquilaban y que fuera accesible, me comentó: donde viví (en el hogar) y me pasó el contacto de la Madre Carina.

¿Qué aporta el Hogar a tu vida?

  • Me enseña cada día la importancia de dar sin pedir nada a cambio, ver como las hermanas cuidan y se preocupan por cada uno de los integrantes del hogar. También conocer diferentes culturas y creencias.

¿Qué es lo que más te gusta de tu carrera?

  • No sé como explicarlo sinceramente, pero sería porque es una carrera de servicio y ayuda hacia los demás.

¿Qué recordás de estos años de facultad?

  • Recuerdo situaciones muy bonitas y positivas, como personas que me ayudaron en el camino, así como también situaciones duras que me marcaron y llegaron un tiempo a dificultar mi paso como estudiante. Pero tanto las experiencias positivas como negativas ayudaron a madurar, crecer y desarrollar empatía.

 ¿Qué mensaje podrías dejar a algún joven que quiere estudiar  medicina?

  • Que estudien lo que más les apasione independientemente si es medicina o no, que den ese pequeño saltito de fe, al principio vas a tener un poco de miedo o dudas, pero es normal, y siempre encontrarás a alguien en el camino que te ayudará de una u otra forma.

¿Estudiás y  formás parte del COE no es así?

  • Trabajo en el COE (Comité Operativo de Emergencia) en el área de brigada de asistencia rápida sanitaria (BARS), donde se atiende pacientes covid (+) de distintas edades en su domicilio, en el caso que requiera una intervención de 3er nivel como un hospital es derivado y el servicio del 107 hace su respetivo trabajo.

Hace más de un año que pertenezco al COE y comencé como voluntaria, debido a que los servicios de emergencia se encontraban colapsados por la situación epidemiológica. También soy voluntaria en el hospital Vera Barros en el área de UTI (Unidad de Terapia Intensiva).

  • Al principio me costó un poco ya que cada familia que asistíamos era una situación diferente y no solo realizábamos la asistencia y revisación del paciente sino también tratábamos de hacer la contención psicológica. Muchas veces era incómodo estar con el EPP (equipo de protección personal) sin que nos puedan ver la cara, pero también me causa mucha alegría cuando finaliza su cuarentena y tienen su alta médica.

¿Alguna experiencia en particular?

  • Una de las experiencias más linda fue con niños. Recuerdo que llegué a un domicilio donde tenía que atender a todo el grupo familiar y entre ellos se encontraba un niño que apenas me vio me dijo: A mí me gustan los médicos, y se dejó revisar; y mientras controlábamos a sus padres fue a su habitación y se puso el traje de Spiderman y decía: ahora soy como vos.

Abrazar

¿Cómo llegás al Hogar? ¿Te costó salir de tu casa?

  • Yo tenía una amiga que vivía en el hogar y ella nos ayudó a conseguir el lugar.
  • No me costó irme de casa porque yo ya vivía en un país que no era el mío antes de venir acá, en República Dominicana donde hice el secundario, así que mas bien estaba más emocionada por conocer otras personas, otros lugares; más emocionada que triste.

¿Qué le aporta el hogar a tu vida?

  • Vivir con otras chicas le aporta a mi vida el compañerismo, tener alguien con quien contar, por ejemplo, las hermanas que siempre nos ayudan. Es como tener una familia aquí porque yo no tengo familia acá, y siento como que si me pasa algo van a estar las hermanas, me ayudan, puedo contar con ellas.

¿Qué es lo que más te gusta de tu carrera?

  • Lo que más me gusta de mi carrera es ayudar, por ejemplo, tengo que ir al COE, y aunque a veces no me siento motivada luego de estar con los pacientes es diferente, me gusta ayudar a otros.

¿Qué recordás de estos años de facultad?

  • Algunas de las cosas que más recuerdo son las salidas con mis amigas, la primera vez que desaprobé (risas).

¿Qué mensaje podrías dejar a algún joven que quiere estudiar Medicina?

  • Mi consejo es que se asegure de que realmente es la carrera que quiere porque es una carrera demandante, complicada, hay chicos que conozco que dejan a medias, si bien a veces es difícil empezar algo nada es imposible. Para mí es la carrera más linda del mundo, yo volvería a elegirla de nuevo.

Custodiar

¿Cómo llegás a vivir en el Hogar?

  • Al Hogar llegué porque era voluntaria, cuando salí del monasterio estaba muy angustiada, mi director espiritual me dijo tenés que hacer algo por alguien más, como para salir de mi misma y poder mirar a otras personas.
  • Una amiga que ya había estado en el Hogar del Carmen fue la que me orientó para ir por ese lado, me presenté en el hogar, hablé con una hermana, dije que quería ayudar de alguna manera, y así empecé una o dos veces a ayudar en las tareas escolares, y luego compartimos más momentos, en las fiestas cumpleaños, finales de año, comuniones, diferentes fechas.
  • Luego de 4 años así pedí para alquilar ahí, porque mi hermana se recibió y se volvió a Catamarca, no convenía seguir pagando el departamento, pero yo necesitaba el espacio propio.

 ¿Qué aporta el hogar a tu vida?

  • Vivir en el hogar y poder compartir con las niñas es muy gratificante, poder escucharlas, verlas, hablar con ellas, jugar un rato, que me pregunten, me ayuda, me motiva a seguir estudiando, a esforzarme.
  • Compartir con las otras universitarias es no sentirte sola previa a un examen, no comer sola, compartir las veces que te va mal, otro estudiante que te escucha y pasa por lo mismo, te entiende.
  • Hay momentos en el mes que sabés que si están desaparecidas es porque van a rendir, te ayuda a ser empática, a vos ayudarlas, animarnos, comprender por lo que pasa otro.
  • Me da mucha libertad y tranquilidad el hogar, me siento tranquila profesando mi fe, en manejar horarios, el ritmo de estudio, me ayuda bastante en mi vida universitaria, como mujer, como cristiana.

¿Qué es lo que más recordás de estos años de facultad?

  • Mi vida estudiantil tuvo idas y vueltas, al cumplir los 18 fuí a estudiar a Catamarca e ingresé a la facultad de ingeniería, quería ser ingeniera informática y estudié hasta 3er año, en las materias más específicas me di cuenta que no era la carrera que me gustaba. Me di cuenta que no era lo mío, no me proyectaba trabajando de esa profesión.Me costaba sentarme a estudiar, rendir materias, preparar finales y participar de las clases. Lo que me movilizaba a seguir era no decepcionar a mis papás, sentía que ellos hacían mucho esfuerzo para que yo pudiera estudiar, así que seguí hasta finalizar 4to de la carrera.
  • La ingeniería suele ser de cinco años, más uno o dos de tesis, terminé 4to y no seguí más, luego hice un discernimiento vocacional porque quería saber que quería Dios para mi vida, sentí que tenía que ingresar a un monasterio de monjas dominicas que están en la capital de Catamarca, sentí muy fuerte el apostolado de la oración, lo vi claro en ese momento, hice una experiencia y luego estuve como postulante un año y medio, y después decidí salir. Cuando salí mi hermana ya estaba estudiando en La Rioja, fuí a vivir con ella.

¿Desde ahí cómo llegaste a Psicología?

  • No sabía que quería estudiar, pero ya no ingeniería, el último tiempo del monasterio empecé a leer mucho sobre el conocerse a uno mismo, lo espiritual, leí a Rossi que era ignaciano, me sentía muy atraída por esos temas, entonces hice un proceso de orientación vocacional y profesional para ver que podía estudiar.
  • Al final del proceso salieron todas carreras humanísticas, nada que ver con ingeniería, salía psicopedagogía, psicología, terapia ocupacional, trabajo social, todas carreras de la rama humanística.
  • Yo tenía 28 años y tenía ganas de estudiar algo, sentía que era lo más certero que podía hacer en ese momento, decidí estudiar primero psicopedagogía, psicología era la que más me gustaba, pero no estaba en la universidad pública en la UNLaR (Universidad Nacional de La Rioja). No tenía la oportunidad de ir a Córdoba, entonces decidí psicopedagogía. En eso mi hermana mayor me da la oportunidad de poder estudiar psicología al hacerse cargo de pagar la cuota, ahí me sentí libre, y lo elegí.
  • Empecé con 29 años psicología. Los primeros años nadie creía mi edad, era raro estudiar con esa edad, sí había gente grande que ya tenía trabajo o una primera profesión y lo hacía por gusto. Había chicos que recién salían del secundario.

Lo que me motivó y a lo que en cada crisis vuelvo es a que yo la elegí para ayudar a alguien más, era mi forma de ayudar, la forma en la que podía tender una mano, un oído, una escucha activa a alguien que necesitaba, yo lo había recibido, y sentía que quería hacer lo mismo. Es normal en la vida estudiantil tener altos y bajos, sentir que no es lo mío, o que cuesta, o la lógica del mercado te dice para qué estudiar esta carrera si otra gana más dinero, yo vuelvo a por qué la elegí, vuelvo a esa atracción primera.

  • Yo conocía algo de la vida universitaria, no me costó en ese sentido. Sí me costó que era mucho para leer, en la ingeniería era más práctico, no tanto para leer sino para resolver de forma práctica, acá había que sentarse a leer horas, comprender planteos de autores, plantear al autor, cómo se pensaba ahí, cómo se piensa ahora, darle la vuelta de rosca a ese tipo de estudio.

¿Qué mensaje podrías dejar a algún joven que quiere estudiar Psicología?

  • Un mensaje para quien quisiera estudiar… es una carrera que requiere vocación que te veas ejerciendo, trabajando, que te guste.
  • A veces creemos que solo es el psicólogo clínico detrás de un escritorio tomando nota, escribiendo en un cuaderno y la psicología es mucho más amplia, tiene muchas formas de ejercer, las nuevas generaciones que se van recibiendo van encontrando la vuelta a este sentido amplio más allá de la clínica.
  • Que si tiene ganas de estudiar esta carrera que lo haga, que no mire la edad, yo sé de eso, estoy feliz con 33 años de poder llevarla a término, estoy en el último año, con sacrificio pero ante todo con una meta y con un objetivo claro, no importa si te va mal en el primer año o si hay materias que no te gustan o te cuestan demasiado porque también en eso se va formando una persona porque es así la vida, hay cosas que cuestan más pero si a uno le gusta, tiene que saber perseverar y superar esas dificultades.
  • Cuando nosotros empezamos la carrera con mis compañeros me acuerdo que siempre se decía que el que estudiaba psicología era para resolver sus problemas personales. Y quizá sí en parte, uno entiende que tiene que hacer terapia, trabajar en la objetividad, para ser objetivo cuando escucha a alguien más. Pero también hay mucha gente estudiando porque siente que puede ofrecer algo a la sociedad.
  • Que lo económico no sea un impedimento, yo agradezco a Dios y a mi hermana, para mi ella signo de libertad, de la libertad de poder elegir, luchar por lo que uno quiere, desde el lugar que nos toca, tal vez ahora no se pueda empezar la carrera, pero sí más adelante, buscarle la forma.
  • Mi mensaje es de ánimo, es una carrera linda, anímense, si uno sabe encausar hacia dónde dirigirse puede tener salida laboral. Le debemos esto a la sociedad, hay gente que sufre mucho de depresión, ansiedad, estrés, muchas patologías, poder ayudar en ese sentido a la salud mental. Creo que es necesario que haya profesionales comprometidos en ese sentido.
  • Cuando uno empieza a estudiar estas carreras la fe se suele ver criticada, la iglesia, la forma de hacer o no hacer, o no se entiende que una persona puede estar estudiando esta carrera con todo lo que se dice, pero en realidad uno no puede separar las cosas, uno no puede dejar de ser católico al estudiar o al ser psicólogo, al menos yo lo considero así. Es parte de mi vida, no se negocia, para mí la fe es lo más grande que me dieron, lo agradezco a mis padres como regalo.
  • Mi idea es siempre ejercer mi profesión desde ahí, siempre digo que cuando tengo una persona adelante para ayudar como profesional o como persona no más no lo voy a hacer sola, sino que Dios me acompaña para saber qué hacer, para saber ayudar, iluminándome, no es un pensamiento mágico sino abandonarme y confiar en sus formas de hacer las cosas, en sus tiempos, en su providencia.

Preparar el corazón

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